17 marzo, 2011

Cuando la tierra se mueve




Hace ya un año, el mundo fue testigo de dos desastres que movieron corazones y voluntades. Un pais empobrecido, con carencias en educación, salud y calidad de vida fue sacudido. El movimiento telúrico derribó la capítal de Haití. A consecuencia del terremoto, la torre de control del aeropuerto dejo de funcionar, no podían aterrizar ni salir aviones. Como pudo, un avión de EU aterrizó e improviso una torre de control. La ayuda llegó, avión tras avión. Barcos, personas, perros, equipos. Todos para ayudar a Haití a salir del desastre. Aún no se recuperan.

Los primeros rescatistas que fueron a Haití, regresaron a sus casas. Mal habian terminado de llegar a ellas, cuando la tierra se movió de nuevo. Esa vez, en Concepción, Chile. Y no solo el terremoto causo destrozos, a las dos horas un tsunami arrasó con una ciudad costera en una isla. La situación se veía difícil, pero no lo fue tanto como en Haití.

Hoy, damos cuenta de un cuadrúple evento catastrófico en Japón. Un terremoto, posterior tsunami, acompañado de una alerta nuclear y una explosión vólcanica en el sur de la isla. El 11 de marzo, cuando el mundo despertaba celebrando un aniversario más del 11M, otra noticia opaco el recuerdo de aquella trágica mañana en Madrid. Japón tembló, se movió como nunca antes en su historia. El movimiento telúrico, clasificado ahora como un 9 en la escala de Richter, provocó un tsunami en la costa que da al pacifico, hundiendo poblados enteros. La ola, llegó hasta el continente americano, siendo los más afectados los países del sur del continente. La única víctima reportada de este lado del oceano, fue en California, EU. Esa, fue la primera oleada de miedo que llego a este continente. Un tsunami, originado en Japón, nos iba a afectar a nosotros.

Conforme las horas pasaban, el miedo fue disminuyendo, el tsunami, fueron olas de 2 metros con distinta intensidad dependiendo del país. Las preguntas salían ¿Cómo están? ¿Qué requieren? ¿Dónde podemos donar? Entonces, otra noticia acaparó los reflectores. Opaco a las miles de víctimas y desde entonces el pánico se esparcio por el mundo. La planta nuclear de Fukushima no estaba enfriando los nucleos de dos reactores. Los que rozamos los 30 sabemos bien lo que significa. Lo vimos y lo escuchamos en 1986. Lo estudiamos en la secundaria en los libros de historia. Chernobyl es una palabra que esta otra vez de moda. El miedo a una fusión de núcleo está muy bien justificado, pues aún esta el recordatorio en Ucrania. El territorio al rededor del sarcofago que envuelve al rector no tiene vida, 30 km de exclusión al rededor de las ruinas de lo que fuera una planta nuclear.

Y mientras 50 hombres luchan por contener una catastrofe nuclear, del otro lado del país, se registro, una explosión del domo de lava en el vólcan Shimoedake. Dicho volcán entró en actividad el pasado enero. No ha habido más noticias de este evento, pues como dije, todos los esfuerzos se están concentrando en la planta de Fukushima y en Saidan.

Estos cuatro eventos tienen a la isla practicamente cercada. Es fácil, pensar ahora en el apocalipsis o en las profecias Mayas. Pero antes de darle un sentido esóterico, habría que pensar que de estas catastrofes, una se pudo evitar. Conforme pasan los días, salen a la luz pruebas de corrupción de los operarios de la planta nuclear. Falsificaron documentos y auditorías de seguridad. Dieron falsas declaraciones, y los reactores estaban demasiado cerca unos de otros.

Sin importar el resultado de los acontecimientos en la planta de Fukushima, hoy los invito a encender una luz por las víctimas mortales del terremoto y tsunami. Oren por ellos y por que los sobrevivientes pronto logren recuperarse. Eleven una plegaria por aquellos que en precarias condiciones, trabajan día y noche buscando sobrevivientes bajo los escombros y el agua.

Padre Dios, cuida de aquellos que hoy están en desgracia, y dales la fuerza para ponerse de pie una vez más. Qué tus ángeles den luz y guien ante tí, a aquellos que no lograron sobrevivir. Vela por los hombres, mujeres y perros que buscan con gran esperanza entre los escombros a alguien con vida. Amén.

Bendiciones,

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