05 febrero, 2012

30



A los 10 años, piensas que el mundo es tú casa, tus padres, tú escuela, tus amigos. No hay nada peligroso, eres invencible y tu eres el centro del universo. Lo más triste que puede pasar es perder tu juguete favorito, lo más alegre un abrazo de mamá. El drama es con las boletas y la escuela, y eres feliz con un solo peluche y viendo caricaturas en la tarde.

A los 20, el mundo se vuelve un monstruo que intenta devorarte, quitándote parte de ti a través de criticas. Caminar sola en una calle es un intento casi suicida, miles de pervertidos al acecho queriendo las curvas que la adolescencia te dejó y aún no terminas de aceptar. Ya has pensado en quitarte la vida al menos una vez, tal vez  consideras que es tiempo de volverte lesbiana, todo por un hombre. La presión aumenta, debes ser lo que otros quieren y hacerlo al nivel que otros quieren. Estas rodeada de dramas, tienes 100 bolsas y aún no eres feliz, dejas de hablar sola o escribir en tu diario, y pasas las tardes melancólica, viendo películas románticas y esperando "al príncipe azul".

A los 30... el mundo comienza a hacerte los mandados, las reglas y el control las tienes tú. Hay cosas por las cuales asustarse, cosas para preocuparse y ocuparse, pero empiezas a entender que eso es parte de la vida, que los dramas son inventos, que nada es demasiado importante para quitarte el sueño, que todo se puede resolver, que no necesitas superheroes ni príncipes azules. A los 30, la vida apenas comienza.

Feb 5, 1982; 10:29

Bendiciones,


imagen tomada de: Pastel de fantasía

26 diciembre, 2011

Invasión Grinch


El Grinch es un personaje de ficción creado por el Dr. Seuss en su libro infantil "Cómo el Grinch se robó la navidad". Este personaje se caracteriza por odiar la navidad y todo lo relacionado a ella. Al final, el Grinch termina por aceptar y festejar la navidad.

Este año, como muchos otros antes, me puse de Grinch. No festeje la navidad ni hice intento alguno por decorar mi ambiente, ni siquiera saque al niño Jesus de su caja, mi nacimiento sigue guardado y custodiado por papel periodico. Incluso mi árbol navideño perdió parte de si (se perdió una pieza del ensamblaje) y ni intente comprar otro.

¿Porqué tanto desdén por una festividad que antaño me producia cosquilleos e ilusión? En parte, como lo expresé en alguna entrada anterior, estuve muchos años rodeada de personas que no valoraban estas fechas tanto como lo hacía yo. Y sigo arrastrando mucho de ese grupo de personas.

Este año, no puedo hecharle la culpa a esas personas, este año la falta de ilusión viene de una fuente más cercana. La perdida de seres muy queridos y mis propias vivencias. Este año no siento que se cierre un ciclo o que concluya un año más. ¿Cómo celebrar, si la persona más importante de mi vida no está?

Seguire viviendo el duelo por mi primo Genaro y mi abuelo Vicente. Y mientras tanto, la navidad deberá esperar.

Bendiciones.